¿Qué hemos aprendido?

Programas como el nuestro nos llenan de esperanza para unirnos y juntar esfuerzos. Ver los resultados que se han logrado hasta el momento, generan satisfacción, pero también nos retan para seguir trabajando por los territorios que aún no han sido alcanzados. 

Es importante priorizar recursos de manera eficiente y garantizar el mejoramiento de la calidad de vida de las personas que no tienen acceso sostenible a agua, saneamiento e higiene. 

Nos queda mucho por hacer pero aún estamos a tiempo, todos podemos aportar nuestro granito de arena; usando herramientas valiosas como el arte social, formando lideres capacitados y empáticos con las comunidades, adquiriendo prácticas sostenibles y siendo replicadores de esas prácticas en nuestro entorno. 

Muchas de las lecciones aprendidas
a lo largo de estos años:

Realizar una transferencia de conocimientos técnicos y prácticos a las personas y entidades comunitarias que participan de todas las etapas del proyecto, brinda mayores posibilidades de lograr la sostenibilidad. Esta vinculación activa, en el desarrollo de las soluciones a las necesidades actuales, genera mayor apropiación de las soluciones y responsabilidad frente a los sistemas hacia el futuro.

Entender claramente el conjunto de habilidades, competencias y responsabilidades de cada actor en los modelos de cadena de valor de ASH, permite una correcta definición de los roles a desempeñar, así como su correlación y colaboración. Esto permite la aplicación de estrategias inclusivas que pueden potenciar los resultados en las implementaciones. 

En comunidades rurales, las alianzas público-privadas-comunitarias son de suma importancia para el desarrollo de programas y su sostenibilidad. El trabajo que integra y hace participar a todos los actores, para la creación o adaptación de productos financieros de calidad y créditos con condiciones favorables para las comunidades, permite mantener menores índices de morosidad (ej: en el caso de la Caja Rural Mano a Mano en Nicaragua, se mantiene menor al 1%).

Una dificultad percibida con relación a la integración de los elementos y la sincronía entre las partes, se presentó cuando la implementación de la estrategia de mercadeo no estuvo en sincronía con la entrega de la obra de las soluciones. La promoción de los productos financieros para conexión ASH arroja mejores resultados y mayor acogida si se despliega hacia la etapa final de los procesos de la obra, con el fin de mantener a la comunidad informada.

La utilización del Enfoque de SABC en los programas de ASH, permite la creación de herramientas y  estrategias colectivas  que se fortalecen y brillan dando más importancia al proceso que a los resultados. Un diseño colectivo de metas y objetivos comunes, que pone a las personas en el centro de las soluciones, permite una apropiación más orgánica y consciente de los recursos naturales, humanos, tecnológicos y económicos, favoreciendo la sostenibilidad con la movilización activa de las comunidades. 

Todos los miembros del equipo implementador, sin importar su rol, deben conocer el Enfoque SABC y el Modelo ABC para la Sostenibilidad, y apropiarse de ambos, para una mejor integración y uso de herramientas de diseño, creación y mantenimiento de los proyectos en el tiempo.

El monitoreo permanente de las intervenciones facilita una evaluación constante del impacto de los proyectos, sus fortalezas y debilidades, permitiendo tomar decisiones cada vez más acertadas según la información y los datos recopilados.

El diagnóstico (Formative Research) y diseño (Designing for Behavior Change) de los proyectos, deben abordarse de manera integral y en línea con el Modelo A•B•C para la sostenibilidad™ para asegurar el desarrollo de intervenciones con un enfoque sistémico.

La sostenibilidad es la parte de la ecuación que marca el tiempo de eficacia de un recurso, producto o servicio; en sociedades donde lo nuevo pronto es basura, es difícil valorar los recursos, los naturales se dan por establecidos, la indiferencia asume las consecuencias, se pierden los proyectos ejecutados. Sin embargo, si algo dejan las experiencias de Lazos de Agua son aprendizajes múltiples acerca de la relación que asumen las personas y las comunidades cuando se aplican modelos sistémicos, integrales, inclusivos, democráticos, dignos, de calidad, pero son los agentes de cambio, es decir, todos los que participan, se apropian con responsabilidad de los procesos, establecen normas claras, comparten sus saberes, atienden sus diferencias, construyen con inteligencia colectiva, quienes marcan la diferencia. 

La integración de la sociedad civil y el gobierno es un precedente que facilita la planeación y por ende el desarrollo de los programas. Esta alianza genera confianza entre los actores, permite el control directo de los comités y promueve la gestión social e institucional. Los líderes y responsables activos movilizan la fuerza mental, emocional y física hacia el logro común y las metas grupales. 

Un proceso multisectorial, desde el diseño de los proyectos, aporta a la identificación temprana de roles y responsabilidades de los actores, asegura alianzas sinérgicas, establece normas sociales que suman al cambio de comportamiento y suman considerablemente a los resultados. Los programas de acceso a ASH tienen objetivos a largo plazo que dependen de la voluntad y la organización humana de las comunidades locales, así que el aporte al cambio de los modelos y programas de desarrollo, debe encaminarse al trabajo colaborativo entre todos los actores y sectores para que la sostenibilidad sea posible. 

Concebir los programas de acceso a ASH con un enfoque sistémico, permite entender que las intervenciones permiten facilitar entornos favorables para desarrollar soluciones desde, con y para los actores locales. Un programa que llega a implementar “soluciones predeterminadas” está dejando por fuera del diseño los elementos fundamentales para la sostenibilidad: el contexto local y sus comunidades.

El mapeo de actores profundo en el proceso de diseño, permite identificar los diferentes elementos para una mayor cohesión de las soluciones. Esta claridad permite construir un tejido de relaciones y alianzas con la capacidad de sentar las bases y actividades para el desarrollo de mercados de ASH y la sostenibilidad de las soluciones.

Los programas de desarrollo social integrales, deben reconocerse como facilitadores y participantes que se nutren del proceso. Ubicarse de manera horizontal con las comunidades y actores locales, abre la puerta a romper paradigmas y descubrir nuevas formas de enfrentar los desafíos. La soluciones sostenibles no se crean desde un frente o un sector, se cocrean integrado actores y haciendo uso de la inteligencia colectiva. 

Cada zona de intervención presenta sus propias condiciones y desafíos. Los programas de desarrollo social deben llegar a nuevas intervenciones fortalecidos con las experiencias anteriores, pero abiertos y humildes para seguir aprendiendo con cada nueva comunidad.

Gracias por darte la oportunidad de conocer nuestra historia de transformación a lo largo de estos años. Si quieres conocer más, descubre las líneas de tiempo de cada uno de nuestros proyectos aquí:

SIGLA

SIGNIFICADO

ASH

Agua, Saneamiento e higiene

SABC

Arte Social para el cambio de Comportamiento™ (por sus siglas en ingles para "Social Art for Behaviour Change™", de la fundacion One Drop")

ODS

Objetivos de Desarrollo Sostenible

CEAG

Comisión de Desarrollo Sostenible

CONAGUA

Comisión Nacional del Agua (México)

DAPSAN

Dirección de Agua Potable y Saneamiento

SENASA

Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental (Paraguay)

OD

Fundación One Drop